Ayer comenzamos con la publicación de la primera parte de la entrevista a la militar Cristina Valdearcos, que cuenta en primera persona cómo ha sido su particular calvario en el Ejército español.

En la primera pieza que publicamos, Cristina explica cómo fue enviada a realizar maniobras, teniendo ya una lesión previa que se había producido trabajando en el Ejército, y en el segundo accidente laboral que sufre, no recibió la atención necesaria. Esta situación provocó una situación de desatención a Valdearcos, que terminó siendo intervenida por las lesiones sufridas, llegando a estar ingresada en la UCI.

Durante este primer momento, Cristina nos explicó las irregularidades en el proceso: desde la falta de una ambulancia, hasta su traslado, su atención y la gestión de su baja laboral. Pero solamente era el comienzo de una increíble historia que desembocaría en la situación que hoy se da a conocer en la segunda parte de la entrevista.

En el momento de intervenir quirúrgicamente a Valdearcos, la militar estaba embarazada. Debido a las transfusiones realizadas durante su operación de columna vertebral, los analgésicos y medicación dispensados, los médicos le recomendaron interrumpir su embarazo por los problemas que pudiera todo esto generar en el feto. Tres meses tuvo que esperar Cristina a poder llevar a cabo la IVE (interrupción voluntaria del embarazo) con los daños psicológicos que todo esto conllevó.

Estando de baja, en estas circunstancias tan sensibles, llegó una notificación al domicilio de los padres de Valdearcos. Algo que en ningún caso esta militar habría podido esperar. Nos lo cuenta en esta segunda parte de la entrevista: una falsa acusación de prostitución en internet sería el siguiente sobresalto que tendría que superar.

 

Fuente: Diario 16          Autor:  Beatriz Talegón.

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